30 dic. 2011

Navidad, puta navidad

Planeo un suicidio mirando el bote del café.
Se que, si tragase un litro, moriría. Lo se.
Mi corazón no lo soportaría.


Me inclino por la botella de vino que hay a su lado.
Cerrada.
Y aún más facil de abrir que tú. Ahora.
Tendría que inventar mil tretas para que quisieras bebertela conmigo en estos días.
...Que estás tan lejos. Estamos.


Sentada en el suelo mirando tus palabras,
digiriendo esta distancia.


Vuelvo a planear mi suicidio mirando la ventana.
(demasiado escandaloso y feo acabar así)
pero espero a que aparezcas debajo de ella
aun sabiendo que no lo harás,
que no me sonreirias si estuvieras aquí,
que no me besarás más.


Que no me he peinado desde la última vez que nos vimos,
que tampoco me he reido con los ojos desde tu última broma,
que todo me hace llorar.


Joder, que se que te has ido.
Y yo sigo sin saber cómo quiero morirme.

28 dic. 2011

Malditos Mayas

Ataque de optimismo navideño 2.0, lo reconozco 


 Parece ser que tenían razón.
Malditos listillos...
2012 supondrá el fin del mundo.
Al menos será el fin del mio, que en esta sociedad ególatra es lo único que importa.
Y así soy yo, egoísta por naturaleza y gilipollas de nacimiento.

Y si, se acaba mi mundo, se va todo a la mierda.
Ya lo supe aquella noche
cuando entendí, con los ojos abiertos
en la habitación a oscuras
que sería la última.

Ojalá todo explotase de una puta vez
¡Kabum!
Y nosotros borrachos en cualquier rincón del mundo
Brindando...

Que jodan al próximo año...no pinta mejor que el que está a punto de morir...

26 dic. 2011

Pasos sin huella

Seguir adelante.
arrastras los pies por el suelo,
sin importar ya lo que pisen,
metiendolos en los charcos y mirando como se unden.
¿Qué más da?
Golpeando las piedras con la punta
de los dedos,sintiendo nada;
dejando que se cubran de barro y
mierda,
que se limpien con la lluvia que caerá
de los ojos,
que se quemen con el fuego que ya
no podemos sentir.
Afuera.
pinchándose con las espinas del camino,
agrietándose, haciéndose duros y
encayándose.
a cada paso más frios,
con cada paso más
perdidos
desde que te fuiste...

In memorian

Ella

Poco a poco se va...
Y a veces tiene esa sonrisa casi desconcertante; te mira enseñándote los dies, abriendo los ojos claros con mucho esfuerzo.
Te mirá asi, diciendote con ese gesto que te quiere, que le des un beso.
Y se lo devolvémos. Le sonreimos, la abrazamos, nos la comemos a besos... pero yo después tengo que ocultar la mueca de tristeza, el gesto que se me invierte y que no quiero que nadie vea.
Porque ella ya no es ella.
Ya no me mira seria y se cruza de brazos para después ni castigarme ni nada,
ya no me hace recorrer el pueblo para visitar a nosequeprimosegundo que vive a un millón de pasos. Ya ni siquiera puede andar...
Ya no me cuenta historias de cuando mi madre era pequeña, ni se mete en la cocina, ni me riñe por comer poco...
Ya no se oyen sus pasos, ya apenas recuerdo su voz de antes, esa que no estaba entrecortada por los olvidos, esa que me gritaba desde la puerta del colegio para darme el desayuno, la que me cantaba para dormir la siesta.

Yo se que mi abuelo llora mucho cuando no le vemos, que pierde la paciencia, que le faltan las fuerzas,
 y ya no quiere ferias, ni viajes, ni toros, ni bailes porque él lo que quiere es estar con ella. 
Y ella lo llama y lo besa en la boca, lo coje de la mano para ver la tele durante cinco minutos porque después se duerme.

Aunque a veces todavia levanta el dedo, amenazándonos, seria, cuando hacemos algo que no le gusta, cuando nos reimos de mi madre o cuando mi abuelo le dice feo a mi padre, todavia me sienta en sus piernas y me besa la frente; algunos días me enseña las manos para que le pinte las uñas o se toca la cara para que le quite esos pelos negros que dice que sólo tienen las viejas y que ella no los quiere porque si no, mi abuelo, no le da besos.
A veces todavia es ella y eso es aun peor, porque se da cuenta de que cuando no lo es, de cuando vemos que no puede serlo, de cuando le cuesta decir lo que quiere...

Auque a veces hace todo eso... ella ya no es ella.
Y poco a poco se nos va...

Negación y subordinación

No palabras mudas.
No silencios ensordecedores.
No manos que se separan.
No deidad.
No condenas.
No soledad.
No gritos ahogados.
No a las turas (Oh! Cortazar)
No a los no, a los nunca, a los imposible y a la madre de todas las negativas.
No cadenas.
No vómitos de dolor.
No lágrimas.
No caras serias, ni caras largas, ni caras tristes.

Porque si tu lloras, llora todo el mundo (Escandar)
                                                  Y eso nunca más...

7 nov. 2011

Imposibilidades...

Intentaba atrapar el Sol
con la mano,
estrujarlo con los dedos
para que no cayese sobre los dos,
para que la oscuridad que los arropaba
se quedase para siempre
y los dejase
así,
mirando a ciegas en la noche
que ya se iba.
Y el Sol tan solo traía el fin de todas las consecuencias,
el fin de todo lo que podía ser y no era
porque era algo que no podía ser....

22 oct. 2011

El espejo

Y  se miraba en el espejo del baño, quieto, casi sin parpadear, con los ojos fijos en el reflejo de sus pupilas desafiantes.
Se observaba como a un desconocido.
Se sentía viejo aunque el hombre que le miraba desde el cristal no tuviese más de veinticinco.
Y quizás lo odiaba, asco es probablemente lo que sentía desde hacia tiempo por el tipo que le miraba desde el vidrio sucio.
Desde que llegó allí.

Con las manos aferradas al mármol se observaba mientras se mordía el labio inferior, se contemplaba con la barbilla levantada.
 Altivo.
Sintiéndose estúpidamente superior al que estaba al otro lado y sintió ganas de escupirle a su reflejo.
En cambio, hundió la cara en el agua que casi rebosaba del lavabo, hizo algunas pompas de aire con la nariz, se frotó los ojos, se mojó el pelo muy corto y echó un último vistazo a aquel hombre que dejaría de ser en cuanto saliese por la puerta.

O quizá no…

Viento polar

 Sintiendo el frio,
pisando la nieve
en la ciudad perdida
de ti y de mi.
Dejando que el viento
te lleve lejos.
Con los ojos derretidos
en agua salada,
rodando hasta el suelo
blando y blanco que
se lleva mis miradas.
Andando en el invierno,
en mi propio extravío...
Perdido de todo,
buscando la nada.
Solo el ron calienta
los fantasmas de vaho
que salen de la boca,
a los que busco
tras cada esquina.
Mis propios fantasmas
que se esfuman
en el viento:
como tu memoria.
Y solo el tumulto
rompe la voz
de los recuerdos;
solo, a veces,
llega a mis oídos
el ruido del mundo
que sigue girando
mientras yo camino
en este invierno nuestro,
sin ti.
Que me deja
tras cada esquina
un futuro marchito
que se deshoja. 

Ahora que los besos
son de escarcha
y los abrazos
se desnudaron como
aquellos arboles sin hojas
que se recortan
en el horizonte.
Camino sin dirección
a sabiendas de que
la vida me pasa
por delante y esta vez
no se detendrá.
Ya no tengo
ese sol radiante
de buenos días;
de cuando aun
era verano;
de cuando aun
íbamos desnudos...
porque el frio no dolía
en los huesos,
porque el frio no quemaba
las manos,
porque el frio no existía
si estábamos
desnudos.
Intento seguir en pie
en las aceras de hielo,
las que el ron
hace que se tambaleen
como glaciares de hormigón
bajo mis pies.  

Y la luna me deja,
el cielo se abre
por esos rayos fríos.
Pintándose de ámbar,
dejándome vacio
en este amanecer,
llenando el suelo
de charcos tristes
en los que me hundo
con los dos pies;
mirando el fondo
de mi propio reflejo,
en lo mas profundo
donde ya no hay nada
de lo que fui,
de todo aquello
que se fue quedando
por el camino
que no volveré a pisar.
Sigo tras aquellos pasos
con el espíritu caduco
de quien ya no tiene nada.